Día internacional del trabajo – Pocas felicidades

Onésimo, 50 años , casado , 2 hijos , trabajaba hasta el viernes pasado como personal administrativo en una empresa de venta al por mayor de productos de belleza. Se ocupaba de la parte de aprovisionamiento, stock, control de almacén y gestión logística de distribución.

Comprometido, capaz y valorado por sus jefes, salvo que, casi siempre en primavera, faltaba “más de la cuenta” debido a que, durante ese periodo, y casi matemáticamente, sufría su racimo, que viene a durar entre dos y tres meses

El siempre intentaba ir a trabajar. Había días que, después de no haber dormido ni una sola hora y haber soportado varias de dolor muy intenso, tenía que llamar a la oficina para decir, a su pesar, que le era imposible incorporarse al trabajo.

Otros días se incorporaba al trabajo y a eso de las 12 aparecía de repente una crisis importante que le llevaba al centro de salud cercano, o de vuelta a su casa para poder ponerse su oxígeno, y así, intentar abortar sus crisis.

Durante el racimo de este año, pidió a su médico que le diera de baja en dos ocasiones, una en marzo y la otra en abril, ambas de una semana de duración, sumando además a estas , algunos días sueltos que, por culpa de sus crisis, le fue imposible cumplir con sus obligaciones laborales.

El pasado viernes, a las 8 y 15 minutos, recibido la llamada del jefe de personal, que requirió su presencia inmediata. Onésimo  acudió rápidamente al despacho de RRHH  donde se le informó que la empresa había decidido prescindir de sus servicios.

Junto con la comunicación escrita se le adjuntó una hoja con la siguiente información:

“Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores.

CAPÍTULO III

Modificación, suspensión y extinción del contrato de trabajo

Artículo 52 Extinción del contrato por causas objetivas

  1. d) Por faltas de asistencia al trabajo, aun justificadas pero intermitentes, que alcancen el veinte por ciento de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos siempre que el total de faltas de asistencia en los doce meses anteriores alcance el cinco por ciento de las jornadas hábiles, o el veinticinco por ciento en cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de doce meses.

No se computarán como faltas de asistencia, a los efectos del párrafo anterior, las ausencias debidas a huelga legal por el tiempo de duración de la misma, el ejercicio de actividades de representación legal de los trabajadores, accidente de trabajo, maternidad, riesgo durante el embarazo y la lactancia, enfermedades causadas por embarazo, parto o lactancia, paternidad, licencias y vacaciones, enfermedad o accidente no laboral cuando la baja haya sido acordada por los servicios sanitarios oficiales y tenga una duración de más de veinte días consecutivos, ni las motivadas por la situación física o psicológica derivada de violencia de género, acreditada por los servicios sociales de atención o servicios de Salud, según proceda.”

Se le dijo que ,aún cuando se le tenía bien considerado , tanto absentismo por simples dolores de cabeza les había “obligado” a tomar tan drástica decisión.

Quizás , Onésimo debería haber entregado a su jefe de personal otro documento que podría rezar así:

” La Constitución española de 1978.

Título I. De los derechos y deberes fundamentales

Capítulo segundo. Derechos y libertades

Artículo 14

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.”

DA QUE PENSAR……..